Si tuviera que relatar cómo llegó la Astrologia a mí vida, tendría que empezar por contarte como los lenguajes sagrados y esotéricos se colaron en mi vida desde muy temprana edad. Nací en un linaje femenino materno donde la videncia y la magia eran moneda corriente en lo cotidiano.

    Desde muy chica y particularmente a través del vínculo con mi abuela, vivencié la existencia de un mundo espiritual y oculto, plasmado a través de rituales, tarot, santos, talismanes y un sinfín de formas de representar lo no tangible.

    Pero la vida y las estrellas se encargaron de que naciera bajo un Sol en Virgo y una Luna en Capricornio, energías donde el uso de la lógica y la razón son tal vez un talento, y la sensatez y coherencia, para mí una necesidad. El mundo holístico se me presentaba como caótico y confuso, no podía ordenarlo, ubicarlo y trazar limites concretos de lo “real” e “ilusorio”. 

    A mis 23 años, lo esotérico vuelve a tocarme la puerta, pero esta vez vestido de Cosmos. Aparecen Planetas, Estrellas, Asteroides, Cúspides y Constelaciones que mediante cálculos y orbes matemáticos que trazan y ubican, me revelan lo que tal vez sea mi más preciado hallazgo. 

    Entendí que lo concreto y lo etéreo son solo caras de la misma moneda. Vivimos en un mundo dual que todo lo incluye y que como seres que no escapan de este orden, la vida se encargará de completarnos, enriquecernos y expandirnos, para que nos volvamos una versión mas profunda de nosotros mismos. Cada vínculo y cada acontecimiento que se despliega en nuestra vida, es una invitación a encontrarnos con una parte propia en juego. Estos sucesos son exactamente lo que necesitamos para ser la persona que estamos llamados a ser en su máxima expresión. 

    Al final la Astrología no propone más que tener los pies bien firmes en la tierra para poder observar con el corazón un pedacito de Cielo, ese que los astrólogos contemplamos como Sistema Solar, que llamamos Carta Natal y mi Ascendente en Sagitario llama vocación.

    Con cada Planeta representado por un símbolo encontré un lenguaje que acompaña, que abraza, que orienta y que revela. En el Cielo me encontré a mi misma, y si te animas a este viaje te acompaño a que vos también lo hagas. 

    UNITE AL VIAJE
    Cerrar X